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O R G O N izando |
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Una muy buena pregunta es....si nos determina en lo que vemos y en lo que no vemos, ¿todo queda relegado a su domino?, ¿todo es controlado por este elemento?, ¿cómo podemos salir de sus efectos?.
En el otro aspecto, ¿qué subjetividad se va construyendo
en la clínica marcada por el encuadre y el dispositivo, si este
nos permite ver lo que nos muestra y nada más?. O pasado a otro
plano, cuales son las garantías epistemológicas de mi actuación
con la subjetividad del otro. ¿quién me da(a mí) y
LE da al otro las garantías de que mi intervención es para
bien de él y no un juego caracterial mío?. ¿Todo se
puede medir con la idea de que hago el bien al otro y nada más?.
Cuando retomé formación, una de las compañeras,
esta nueva en el grupo, nos contó que había
realizado ejercicios con un método llamado Fender Krais.
Sin duda que los ejercicios tenían un fundamento teórico
que le daban el respaldo correspondiente. Según
Paola, la nueva compañera, esta forma de abordaje corporal, ya que
de última era esto, tenía resultado. Por lo menos en ella,
y en algunos de los integrantes de ese grupo.
Luego de esto, me quede pensando, en algo que poco a poco se me hacía figura. Estos pensamientos fueron tomando forma en el correr del tiempo. Había escuchado otras líneas de abordaje corporal tiempo atrás, y a partir de ahí, se había empezado a formar una gestalt, inconclusa al principio, sin buena forma. Hasta que cuando escuché a Paola se me cerró. Sé logró la buena forma.
Me quedé pensando específicamente sobre lo corporal(ya que eso estoy estudiando, pero se puede generalizar a otros objetos de estudio). Hay una gran cantidad de teorías sobre lo corporal, que se plantean específicamente una función terapéutica o no. Cada una de ellas plantean una forma de abordaje específico sobre el cuerpo, sobre lo corporal. De última plantean un dispositivo(1) sobre lo corporal, del cual esperan determinados resultados. Señales específicas del cuerpo, resultado determinado por un lado, por el dispositivo que se monta en el cuerpo, por el otro, las determinantes físicas-sociales que determinan ese sujeto en esa cultura específica.
Estas ideas fueron tomando forma cuando me hablaban de como las diferentes teorías corporales producían diferentes resultados terapéuticos. Parecía que cada teoría trabajaba sobre un cuerpo diferente, pero al final, es el mismo cuerpo físico. De ahí mi maravillarme al percibir que el cuerpo es tan versátil para producir diferentes resultados.
Leyendo a Wilhem Reich en “La Función del Orgasmo”(2) nos contaba que en 1933 en la ciudad de Copenhague, trató a una persona con resistencias, las cuales estaban localizadas en el cuello. Trabajando con un “enérgico ataque” las defensas cedieron, pero a la persona los colores le subían y bajaban, por lo cual Reich pensó que “Algo había ocurrido aquí que de algún modo era inherente al proceso terapéutico, pero al principio era ininteligible”, ante lo cual saca la conclusión que “Los afectos se habían hecho sentir somáticamente después de haber consentido el enfermo en una actitud psíquica defensiva.”(Subrayado del libro). Apareció algo que si bien había visto en menor cantidad en otras personas, aquí se vislumbró en toda su esencia. El dispositivo montado en la consulta clínica desencadenó la reacción del sujeto. Si bien se vio en el cuerpo de la persona tratada, una cosa desencadenó a la otra. El propio Reich lo percibió, como leemos en el fragmento, pero nunca ahondó en los elementos demarcadores del trabajo clínico.
Si bien trabajó sobre la técnica, nunca se percató que la clínica se basa en un aparato montado sobre la reunión de la/s persona/s que determina la consulta, pues hace jugar a los participantes en una trama que esta determinada por el dispositivo, y no por la consulta en sí. Si hubiera visto esto, descubriría que la consulta clínica individual, es solo un grano de arena en la playa de la gente que quiere ayudar a otra a solucionar su padecer.
Estas ideas me llevaron a pensar sobre las teorías del objeto-sujeto en la investigación de la epistemología, y de los dispositivos en la Psic. Social.
Todo estudio realizado a un objeto cualquiera, produce un dispositivo de investigación echo para esto, con todas las características que enuncia la Psic. Social al respecto del concepto dispositivo. Este va acompañado de una ideología, una especie de lentes que me pongo para ver a mi objeto de estudio. Pues cuando le pregunto a mi objeto, parto de determinadas premisas de su funcionamiento que no son inocentes, ni objetivas. Pues tienen una orientación y un sentido determinado. El dispositivo creado no es inocente, por lo cual tiene un sentido, tiende a algo. Puede que sea la investigación sin la premisa de confirmación, por el puro hecho de ver que sucede. Pero tampoco es inocente, pues el dispositivo ejerce ciertos efectos sobre el objeto. Lo hace jugar ciertas cartas. Lo cual rompe la idea de neutralidad del objeto, aunque no tengamos teoría o idea a confirmar. Por lo antedicho, el objeto y el sujeto no son neutros, jamás, todos están maniatados en cierta forma por el dispositivo creado para su abordaje, lo que quiere decir, que no es más ni menos que una producción social de un momento histórico determinado, como lo plantea Michel Foucaul en “El nacimiento de la clínica”. Tanto sea de investigación, como terapéuticos o de otro tipo.
Toda teoría sobre el conocimiento de cualquier tipo, produce modificaciones en el objeto, para que se comporte, en cierta medida, de la forma en que la ideología entiende su forma de funcionar, por ej. Si presiono por debajo del omoplato izquierdo la persona se puede poner a llorar, yo a ese acto sin sentido le otorgo una explicación, la persona reactiva su memoria celular y se une a su historia, ¿con qué ojos se mira?.
La teoría del dispositivo nos comenta que esta tecnología, genera líneas de luz y de sombras. Lo cual nos dice que hay cosas que uno puede percibir y otras que no. Por la ideología utilizada en la misma. Solamente cuando aparece un analizador(elemento capaz de explicitación de lo oculto)nos permite ver lo que usualmente no podemos ver. Produciendo un elemento del orden de lo inesperado. Es lo que nos deja perplejos, lo que se tendría que haber dado de una forma, se dio de otra. Aquí lo importante es tratar de percibir lo que pasó con las variables en juego para llegar a una suerte de explicación, teniendo en mente los elementos en juego(dispositivo, analizador, consultante o grupo, ideología, etc).
Cuando las cosas que aparecen se muestran como cuestionando, en algún punto a la teoría, para mí, es la parte más rica. La que me dice que mi teoría se fraccionó en algún punto y por algo. La que me muestra las grietas de mi teoría. Las que hay que seguir, para ver a donde llegamos. Pues existe un elemento que muestra algo que no se podía ver anteriormente.
No planteo una negación de las diferentes teorías, ni tampoco un nihilismo de tipo Nitzschiano. Lo que dijo es que todas las teorías que conocemos producen en alguna sentido un efecto determinado. Pues el dispositivo esta armado así, por lo tanto va a producir ciertos efectos. Nuestro objeto de trabajo se construye y deconstruye a partir del ingreso a ese dispositivo. Lo cual nos marca una realidad. Cuando viene un paciente, construimos su subjetividad a estudiar en el momento del ingreso de la persona al dispositivo. Y existen según esto tantos "psiquismos" como teorías lo aborden, produciendo un efecto de multiplicación de psiquismos-teóricos que se encarnan en la corporalidad del aquí y ahora.
Por lo anterior me quedo pensando dos preguntas.
Primero, ¿quién me dice a mí que lo que estudio es así?.
Lo cual me lleva a pensar en las garantías epistemológicas de la teoría con la cual se trabaja. Ya que estudio para trabajar con lo corporal, me quedo preguntando, ¿existe una epistemología de lo corporal?. Yo no la conozco. Pero si existiera, ¿tiene alguna forma de salir del efecto del dispositivo?. Lo cual me lleva a otra pregunta. ¿Existe alguna posibilidad de salir del dispositivo?. Más allá de las líneas de fuga que se puedan dar, ¿podría existir un efecto sin la intervención del dispositivo?. Pienso que tendría que haber en algún punto, en algún sentido. Un escape de la jaula de los procesos. Aparte, cuando le decimos al paciente que haga determinados ejercicios, en su casa, muchas veces, el no conoce lo que va a pasar, o para que sirve el ejercicio. Pero sin embargo el efecto que buscamos se produce igual. El cuerpo reacciona como esperamos que sea.
Cuando alguien masajió a otra persona y esta empezó a llorar, fue un momento creativo y productivo. Hubo algo del orden de lo inesperado, de lo misterioso. En lo cual el cuerpo reaccionó de una forma espontanea, sin sobrecodificaciones teóricas que desvirtuaran el hecho. El fenómeno fue indagado, y se llego a una relación de tipo cuasi-causal. Y lo realizamos así cada vez, y eso dio la teoría y el dispositivo terapéutico que lo acompañaba. El seting terapéutico. Pero el cuerpo, ¿entiende de relaciones causales?. Creo que el trabajar lo corporal y en cierta medida lo psi, es del orden de lo inesperado, de lo novedoso y lo creativo. No olvidemos que cuando trabajamos con el cuerpo trabajamos con energía, y con el efecto de afectación de los cuerpos hablado por Luis Goncalvez(3) . Por lo cual adentrarnos en la experimentación es adentrarnos en lo no explorado, en lo espontáneo del cuerpo, por no tener sobrecodificación teórica, pero si una sobrecodificación del capitalismo en cuanto a su domesticación.
Segunda pregunta, ¿qué "cuerpo" tanto físico, como teórico trabajo en el día a día?. Pregunta muy importante, la cual nos determina lo que vamos a ver, como lo vamos a ver, y lo más importante, lo que no vamos a ver. Esto me lleva de la mano de lo ético en el trabajo psicológico, y porque no de lo estético en el mismo.
Sin adentrarme en algo tan profundo, pienso que si hay un dispositivo que va más allá del encuadre que pueda crear, voy a percibir determinados elementos del sujeto que me van a permitir ver lo que pasa con el consultante. El dispositivo me va a seleccionar cosas para ver, dejando afuera otras. Y muchas veces, elementos nuevos, del orden de lo diverso, de lo inesperado se cuelan en la consulta. Por lo general, en la clase, siempre se dice que es el dispositivo el que crea estas situaciones nuevas; pero me quedo pensando si siempre es el dispositivo el que los genera, o son líneas de escape del dispositivo
¿No habrá algo del orden de la resonancia
personal de los dos sujetos de la consulta, que muevan
esos elementos nuevos, novedosos?. Tema interesante pues me
hace pensar en la resonancia vibratoria de los cuerpos, y junto a esto
de la transferencia. Si los sujetos tienen enganche o resonancia si puede
haber creación, pues de última trabajamos con la energía,
y con la capacidad de curar de los cuerpos, pues lo corporal tiene posibilidades
de sanación, y esos elementos más misterioso se ponen en
juego con lo vibratorio, con energía que se libera. Con la capacidad
de sentir, y resonar con la historia del consultante.
Me hace acordar una anécdota, la cual en un lugar donde viví,
cuando ponía la música en determinado volumen, la puerta
de la calle vibraba con determinadas frecuencias, lo cual me gráfica
la posibilidad de resonar de los consultantes. Si nos ponemos a percibir
nos daremos cuenta que el resonar en la misma frecuencia, sin nada más
que hacer, ya tiene en algún punto algo de terapéutico.
Por lo cual amar a otro no es más que resonar en su misma frecuencia.
Incluso podría decir que hacer el amor con otra persona puede seguir
una formula la cual es que la resonancia de lo cuerpos es proporcional
al orgasmo que se alcance juntos, que sin duda se puede quebrar la formula
si las personas son de tipo narcisistas.
Puede ser que en ciertas circunstancias el dispositivo terapéutico
sea el que genere lo nuevo, pero creo que no siempre, ni es el único
llamado a hacer rodar el psiquismo en aras de lo diverso.
MARCELO CALCAGNO 1999
Web page http://www.orgonizando.psc.br/artigos/mil-ojos.htm