|
O R G O N i zando |
Psicoterapia Corporal
|
|
Medicina EnergéticaDr. Carlos InzaConteúdoDe
entrada parece muy simple: es la medicina que se basa en la consideración de la
energía, tanto para el diagnóstico como para el tratamiento.
De salida también lo es: no hay nada tan simple y natural como trabajar con lo que nos define como seres vivos, la energía. Lo
complicado es todo lo que está en el medio, lo complicado somos nosotros. Pero
este obstáculo no es gratuito, tiene una explicación. Es que para investigar
y practicar esta medicina uno debe ponerse en un lugar bastante solitario:
un sitio donde es necesario apartarse tanto
de la medicina convencional, atravesada por un feroz mecanicismo, como
de la visión mística de los fenómenos vitales, extraviada en
la divulgación de creencias religiosas disfrazadas de ciencia
“alternativa”. Una
y mil veces hay que decir que eso de la “medicina alternativa” es otra
mentira, los únicos
que alternan son las personas que buscan algo de verdad en cada lugar,
en cada mirada médica. Y por otra parte, todos los sistemas
médicos tienen algo de verdad, pero sólo en la medida que demuestren
su eficacia, sin lo cual carecen de valor porque
la medicina es una práctica que sólo se sostiene en la obtención de
buenos resultados. (“Medicina verdadera
es la que cura”, decía don Florencio Escardó). Pensándolo
bien, cada cultura “fabrica” una medicina coherente consigo misma.
La cultura de esta civilización es mecanicista,
cree que un ser humano consiste en un sofisticado mecano sin alma programado
por su dote genética e integrado por piezas capaces de ser
cambiadas por otras cuando se gastan. ¿Por qué razón, entonces, su
medicina habría de ser diferente? En
el otro extremo, aparente extremo nada más, “el mercado” ofrece la posibilidad
de escaparse de la llamada “realidad” gracias al atajo sin demostraciones
de las distintas sectas y cofradías que ofrecen la salvación
vía lechuga o arroz integral (uno podría adivinar internas atroces para
dirimir esta opción de hierro) o practicando cierto orientalismo recalentado del cual descreen en
el mismísimo Oriente. Gracias,
muy amables por ofrecer estos dos manjares tan apetitosos y tranquilizadores,
pero por mi parte prefiero otro camino, el de la medicina
energética. ¿En qué consiste ese sendero, cuál es su originalidad y por qué puede considerarse que tiene grandes posibilidades de constituirse en la medicina del futuro?
Primero porque la medicina energética apunta a un proyecto de ser humano distinto del que proponen
las dos variantes mencionadas: propone una persona integrada al interior
de si misma, donde “el cuerpo y el alma” sean valorados por igual
y se acepte que están íntimamente unidos, inevitablemente unidos.
Unidad extensiva al resto de los humanos (sociedad), de los otros
vivientes (naturaleza) y del cosmos (universo). Segundo porque el único objetivo válido que se
propone es ayudar a que los trastornos de la salud se resuelvan a
fin de lograr que el simple y natural objetivo de la existencia pueda
realizarse: “el amor, el trabajo y el conocimiento son las fuentes de
la vida y deberían gobernarla”. Para
lograr estos objetivos, la medicina energética desarrolla una mirada
fundamentada en la energía, de la cual participan por igual las mejores
expresiones de las culturas oriental y occidental.
Oriente aporta la acupuntura china y Occidente la orgonomía reichiana. ¿Qué es, entonces, esta “famosa” energía y cómo se la utiliza? No crean que éste es un término ambiguo,
confuso o dictado por las leyes del mercado.. Existen variadas energías
pero aquí se está hablando de la energía vital
o bio-energía, como se prefiera denominarla. Es la mismísima energía característica de los
seres vivos (todos) y está muy lejos de ser sólo una hipótesis
atractiva: es una fuerza física que
puede estudiarse, concentrarse y utilizarse terapéuticamente, ya que no
sólo se la encuentra en los seres vivos
sino también en el medio ambiente donde transcurre nuestra existencia.
En la profundidad y en la superficie del organismo esta energía tiene trayectos específicos (meridianos o canales) que una gran tradición médica ha estudiado con pericia y minuciosa observación: la medicina tradicional china, de la cual la acupuntura es el fruto más brillante y conocido. Para esta concepción el organismo humano es un sistema energético integrado e íntimamente vinculado con los otros sistemas vivos animales y vegetales, pero también con el medio ambiente geográfico y climático. Y es el devenir de estas relaciones lo que estudia la acupuntura para definir un diagnóstico y prescribir un tratamiento. A lo largo del tiempo y del espacio, la búsqueda de los científicos chinos no fue un acto solitario. Otras tradiciones también postularon la existencia de la energía vital, que los chinos llamaron chhi, los hindúes prana y los griegos pneuma. Quizá nuestros héroes de tez amarilla y ojos rasgados llevaron ventaja en la investigación porque eran verdaderos naturalistas y por lo tanto observaban la realidad con ojos asombrados y descubridores. Y han encontrado un "socio"
impensado en occidente, alguien que surgió de otras historias y en
un contexto absolutamente diferente, pero cuyas investigaciones y hallazgos
se articulan notablemente con las de aquellos anónimos y geniales precursores. El doctor Wilhelm Reich (1897-1957) descubrió la misma energía,
que llamó orgónica, aunque utilizando otros métodos que lograron objetivarla y hacerla
pasible de experimentación y comprobación. La ciencia que fundó se denomina
orgonomía y su objetivo es el estudio de la energía, tanto en los
seres vivos como en su entorno inmediato y el cosmos. Sus alcances
son tan vastos que pueden reconocerse en el origen de todas las escuelas
bioenergéticas, las que tratan los conflictos
psicológicos desde o con “el cuerpo”. Varios de sus hallazgos han sido integrados
a este sistema en forma sumamente práctica (esta "practicidad"
es esencial en medicina) como ocurre con los acumuladores
de energía, cuya utilización se indica en puntos de acupuntura. Energía significa
fuerza en acción. Y si se habla de la energía
biológica, ésta es la "fuerza en acción" capaz de producir
emociones como la ira o la tristeza y eventos fisiológicos como el movimiento
muscular o la secreción glandular. La realidad de un ser vivo viene toda junta (integrada) y no
es su culpa que la ciencia oficial la desintegre
o la estudie en innumerables disciplinas: biología, medicina,
psicología, sociología, etc. Para entender las relaciones entre
energía, cuerpo y psique podemos imaginar un árbol: las
raíces y el tronco son
la energía. Y las dos ramas principales
se llaman una cuerpo y la otra psique. Suponer una sin la otra es inconcebible.
La medicina energética actúa sobre ambas ramas
trabajando sobre las raíces y el tronco, o sea: sobre la energía. Veamos cómo lo realiza en la práctica.
En medicina, la mejor práctica empieza con una buena mirada. ¿Cómo tomar buenas decisiones terapéuticas si no se entiende lo que está pasando? En esto reconocerán si se trata o no
de una medicina distinta, profunda, innovadora: en el estilo de leer los signos y síntomas.
El secreto de la acupuntura y de la orgonomía reside justamente en
eso, en su capacidad para descifrar los mensajes que el cuerpo/ alma
de las personas emite constantemente. Eso se llama pensamiento
funcional, algo así como el método científico de la medicina
energética y lo que verdaderamente la distingue. ¿Qué sentido tienen esta fiebre, este dolor de estómago, una contractura muscular o aquel aumento de la presión? ¿Por qué razón ocurren estos sucesos en esta persona? ¿Es una “gripe” constructiva o destructiva? Tanto para poder leer correctamente estos sucesos como para actuar sobre ellos, la medicina energética utiliza una combinación de acupuntura tradicional, acupuntura moderna y orgonomía. La acupuntura tradicional permite
ejercer una clínica integrada que torna
comprensibles los síntomas valorando el estado
de las energías internas (emociones) y
externas (clima, medio ambiente). Ha desarrollado una gran
capacidad para “leer” las correlaciones que existen entre órganos,
tejidos y emociones. Sabe, por ejemplo, que el pulmón y el intestino
grueso se relacionan con la sequedad, la tristeza, la piel, el otoño,
el olfato y el sabor picante. O que el riñón y la vejiga no pueden
separarse de los huesos, el frío, el miedo, el invierno, la audición y
lo salado. Pero que el hígado y la función biliar guardan estrecha
relación con la primavera, el viento, la visión, la ira, los músculos
y lo ácido. Y si esto ya es maravilloso porque permite “entender” un asma o un
colon irritable, qué puede decirse de la increíble capacidad
terapéutica de la acupuntura tradicional con sus más de mil puntos
ubicados en la piel y sobre los cuales puede influirse con agujas,
presión, calor, electricidad, infrarrojo, laser o ultrasonido. ¡La “verdad”
de la acupuntura siguen siendo sus puntos! Y ellos están ahí, con
sensibilidad variable, esperando el estímulo adecuado para volverse
elocuentes equilibrando la energía y mejorando
las funciones alteradas. Los desarrollos
de la acupuntura moderna son una bendición para quienes ejercemos
esta medicina por convicción y necesaria certeza. Un adelanto importantísimo
fue la posibilidad de comenzar a medir los
puntos con aparatos electrónicos. ¿Sabían que cada punto tiene determinada carga eléctrica que puede obtenerse
con equipos apropiados? Lo interesante es que la carga varía
lo suficiente como para poder diagnosticar en los
dos aspectos determinantes de la medicina energética: la cantidad de energía
y su distribución (equilibrio o desequilibrio).
Lo característico de los puntos es que poseen una resistencia eléctrica
más baja que en los sitios de la piel donde no hay puntos,
razón por la cual se dice de ellos que son “electro-permeables”.
Se miden de acuerdo a los parámetros del sistema Ryodoraku de
Japón, del cual se utiliza uno de los aparatos. Pero hay otra escuela
que también ha permitido avanzar sólidamente en este terreno: la electroacupuntura
alemana del Dr. Voll apoyada en la exactitud de la implacable electrónica
alemana que nos proporciona el Dermatrón. Con él se pueden hacer dos cosas notables:
un diagnóstico de la función de los
distintos órganos a través de los puntos de acupuntura y un test de medicación. Lo primero permite estimar
si un órgano se encuentra funcionando
normalmente, en hiperfunción (rango “inflamatorio”) o en hipofunción (que
puede llegar a la degeneración). Lo segundo permite investigar
si una medicación
posible será adecuada para el tratamiento, indiferente o tóxica. Y la orgonomía, absolutamente complementaria de las primeras dos.
Sus aportes son numerosos y valiosísimos para terminar de redondear
una medicina a escala realmente humana. Si la acupuntura supone
la existencia de una energía distinta y característica
de los seres humanos, la orgonomía la demuestra
y la utiliza para sus tratamientos. Así es que existen dos
artefactos simples y contundentes en su arsenal terapéutico: los acumuladores de energía orgón y los extractores de energía o Dor-buster, utilizados para eliminar energía negativa de los
sitios donde se encuentra estancada, ejerciendo una acción de bloqueo
sobre el conjunto del campo energético. De la orgonomía procede,
también, la concepción de coraza y de estructura caracterial (en
sentido amplio, psicofísico) que se utilizan combinándolas con
las tipologías de la acupuntura tradicional. La ciencia
reichiana y su método de análisis funcional son indispensables para comprender el origen de los trastornos humanos a nivel individual y
social, expresados en las distintas situaciones de bloqueo energético
y en el desarrollo de las estructuras caracteriales. ¡Por fin
puede entenderse porqué y cómo se desarrollan
el cáncer, el asma, la artritis, la úlcera o el fascismo! El análisis de la energía gracias a la medición de los puntos, la comprensión de los bloqueos que debemos a la orgonomía y el test electrónico de medicación permite incorporar de manera natural dos importantes recursos terapéuticos: la homotoxicología de Reckeweg (homeopatía moderna) y los oligoelementos de Menetrier (medicina funcional). Basta con medir estos medicamentos en los puntos apropiados para corroborar su posible eficacia. Entonces la medicina energética dispone de un poderoso arsenal diagnóstico (las mediciones) y terapéutico: acupuntura y su variedad de técnicas para estimular los puntos, orgonomía con los acumuladores de energía y los Dor-buster, oligoelementos y medicamentos homeopáticos. Aunque también enfoques nutricionales y relacionados con la actividad física, que ahora no se desarrollan para no alargar este artículo.
Andar en este camino es como navegar por el mar de la energía. Y tiene la misma utilidad que la primavera:
es un comienzo, un amanecer. Si la curiosidad es grande, puede investigarse
más extensamente en un sitio virtual que habla
de cosas reales: http://www.acupuntura-orgon.com.ar donde se recibe de buena gana a los aventureros y expedicionarios.
Dr. Carlos Inza |
|
Este é um sítio para se compartilhar as fontes
da vida: conhecimento, amor e trabalho. |